diumenge, 10 de gener de 2016

Vázquez de Sola: "Los dictadores no mueren, se transforman y siguen ahogando a los pueblos".


http://www.elperiodico.com/es/noticias/ocio-y-cultura/dibujante-exiliado-franquismo-vazquez-sola-homenaje-4785429


UN ARTISTA QUE TRIUNFÓ EN FRANCIA


El dibujante, que huyó del franquismo en la posguerra, recibe un premio honorífico de la asociación de ilustradores de Catalunya

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Vázquez de Sola: "Los dictadores no mueren, se transforman y siguen ahogando a los pueblos"
JOSEP GARCÍA
El veterano dibujante Andres Vázquez de Sola, durante su visita a Barcelona para recibir el premio de la Associació Profesional d'Il·lustradors de Catalunya (APIC).
Anna AbellaANNA ABELLA
SÁBADO, 9 DE ENERO DEL 2016 - 13:56 CET
  • Vázquez de Sola: "Los dictadores no mueren, se transforman y siguen ahogando a los pueblos"
    Dibujo de Andrés Vázquez de Sola de Franco.
  • Vázquez de Sola: "Los dictadores no mueren, se transforman y siguen ahogando a los pueblos"
    Andrés Vázquez de Sola dibujando en directo una caricatura de Luis Mariano (al fondo a la izquierda) en el programa de los sábados de TVE de finales de los años 50.
  • Vázquez de Sola: "Los dictadores no mueren, se transforman y siguen ahogando a los pueblos"
    Dibujo de Andrés Vázquez de Sola. 
  • Vázquez de Sola: "Los dictadores no mueren, se transforman y siguen ahogando a los pueblos"
    Dibujo de Andrés Vázquez de Sola. 
  • Vázquez de Sola: "Los dictadores no mueren, se transforman y siguen ahogando a los pueblos"
    Caricatura de Rafael Alberti, de Andrés Vázquez de Sola. 
  • Vázquez de Sola: "Los dictadores no mueren, se transforman y siguen ahogando a los pueblos"
    Dibujo de Andrés Vázquez de Sola. 
  • Vázquez de Sola: "Los dictadores no mueren, se transforman y siguen ahogando a los pueblos"
    Caricatura de Azaña, de Andrés Vázquez de Sola. 
  • Vázquez de Sola: "Los dictadores no mueren, se transforman y siguen ahogando a los pueblos"
    Caricatura de Valle-Inclán, de Andrés Vázquez de Sola. 
Es “extremadamente libre, hasta la insolencia”. Así se refería Julio Anguita, en el documental ‘Trazos de tinta’, a Andrés Vázquez de Sola (San Roque, Cádiz, 1927). Viñetista, escritor, pintor, dibujante… Crítico e irónico, y maestro de la caricatura,huyó del franquismo en la posguerra y triunfó en Francia, donde se consagró en el diario satírico ‘Le Canard Enchaîné’, colaboró en ‘Le Monde’ y ‘L’Humanité’, recibió premios y trabó amistad con Picasso, Alberti, García Márquez y Blas de Otero. De vuelta en España al morir Franco no dejó de pintar, exponer y publicar. Hace unos días recibía en Barcelona el premio honorífico de la Associació de Professional d’Il.lustradors de Catalunya (APIC).
Nació en una familia de derechas pero militó en el clandestino Partido Comunista. ¿Su obra es una lucha contra la injusticia? 
Mi antipatía -más que lucha pírrica contra las injusticias- se localiza en la hipocresía, madre y tapadera de toda injusticia. Y es innata en mí u originada por haber vivido cómo fusilaban ‘los buenos’ a mi primer maestro de escuela, a la comadrona que me ayudó a nacer, a un primo mío de 16 años…

"Mi antipatía hacia la hipocresía se originó al ver cómo 'los buenos' fusilaban a mi primer maestro, a un primo de 16 años y a la comadrona que me ayudó a nacer"

Empezó en el diario ‘Patria’ y con 30 años era un dibujante de éxito en el diario ‘Madrid’ y hacía caricaturas en directo de famosos en un programa de TVE, ¿‘El Club del sábado’?
A mis 88 años, y después de todo lo vivido, no puedo recordar detalles. Solo recuerdo que algunas de mis ‘víctimas’, fueron Josephine Baker -el día de mi debut-, Juliette Greco, Luis Mariano… Ah, y las cartas de insulto que recibía por mi poca habilidad para lograr un parecido en ¡diez segundos!, que era mi espacio.
Y entonces un compañero, el padre de Forges, le alertó en 1959 de que la policía franquista pensaba detenerle y escapó a Francia. 
Sí, aunque no supe quién era hasta que el mismo Forges me lo dijo. Este señor Fraguas me susurró, simplemente, que ‘me andaban buscando las cosquillas’ y mejor haría yéndome de España. Salí de Madrid, del kilómetro cero, a pie, comprometiéndome con el diario ‘Madrid’ a hacer crónicas de mi viaje hasta París, sin dinero. Dormí bajo un puente del Sena.

Lo pasó mal pero no dejó de dibujar. Trabajó de peón, se cayó de un andamio y el médico que le curó se fijó en sus dibujos y le animó a llevarlos a ‘Le Canard Enchaîné’. Le ficharon en seguida con una edición especial de ‘La gran corrida franquista’, reflejo de la España de Franco.
Lo de grande y franquista no estaba previsto. La dibujé sin intención política y con toda inocencia, en un café madrileño. Solo tuve que esconderlo, por temor a represalias, porque hice la ‘jaimitada’ de dibujar a Franco en un palco de la plaza. Siempre es un inocente quien descubre la desnudez del rey. Y la España que yo, inocentemente, dibujé estaba desnuda.

"El padre de Forges me susurró que el franquismo me andaba buscando las cosquillas y que mejor me iba de España. Salí a pie y en París dormí bajo un puente"

¿Cómo encontró España al volver a España tras morir franco? 
Volví porque la amenaza que me hizo huir había desaparecido con su muerte. No pensé que los dictadores, al igual que la materia, no mueren: se transforman, degeneran reblandeciéndose, pero siguen hediendo a putrefacción, ahogando a los pueblos…

En 1987 se le procesó por sus dibujos contra la entrada en la OTAN y el PSOE. ¿Echó de menos la libertad de expresión que tuvo en Francia? 
Aquí la política se entiende en plan hinchas de un equipo de futbol. Eres del PP, o del PSOE. Quieres que gane tu equipo aunque sea haciendo trampas. Lo importante es ganar elecciones, no la oferta programática ni cumplir las promesas electorales. Mis simpatías van hacia el socialismo, de la socialdemocracia al comunismo libertario, pero a condición de defender el Socialismo, la Igualdad, la Justicia Social. La entrada en la OTAN, el GAL y las puertas giratorias están en contradicción con estas ideas.

A raíz de los atentados contra ‘Charlie Hebdo’, ¿cree que el humor y la sátira deben tener límites o bien que todo puede ser caricaturizado? 
No debe haber más límite que la propia conciencia del autor. Sea de derechas o de izquierdas, extremista o moderado, debe expresar su pensamiento con sinceridad y verdad. Ya decidirán sus lectores si comparten con él sus ideas. La condición sine qua non es saber desde qué trinchera lanzas tus dardos y diferenciar el hecho objetivo de la opinión expresada.