dissabte, 25 de juliol de 2015

MEMORIA/JULIANA. Francisco Pimentel.



https://www.facebook.com/groups/368557283171702/permalink/1091980130829410/


La Voz de Ronda 25.07.2015
MEMORIA/JULIANA
Cuando escribo estas líneas estoy preparando un viaje para ir a ver a Juliana Sánchez.
Ella y su marido son víctimas del franquismo y han pasado su vida luchando contra la dictadura. Ahora tienen 85 años y siguen empeñados en denunciar la falsedad social y política en que vivimos. Ella es de Rute pero vive en Madrid donde se fue huyendo de la miseria, la esclavitud e ignorancia a la que había sido condenada como tantos millones de andaluces.
Encontró a José Rojano un joven activista que altruistamente hacía todo lo que podía por organizar a los trabajadores. Desde entonces Juliana y José fueron una pareja de aquellas que tenían su vida normal de trabajo, relaciones, hijos... y que además sacrificada y altruistamente tenían otra vida clandestina para organizar a los trabajadores para reclamar condiciones laborales humanas, salarios mínimos, viviendas...
Pero tanto Juliana como José, al igual que tantos otros, sabían que sin libertad y democracia no era posible vivir y actuaban en consecuencia uniéndose a la lucha política contra el tiránico y corrupto sistema impuesto por los militares nazi-franquistas.
En consecuencia José tuvo una actividad digna de los héroes que en todas las épocas han luchado contra los seres más negros y perversos que ha producido la raza humana desde Spartia pasando por Torquemada hasta Hitler, Mussolini y Franco.
Perseguido por la policía-político-social de la dictadura estuvo mucho tiempo viviendo clandestinamente, de sitio en sitio, de casa en casa, escondido, ayudado por compañeros y amigos, pero sobre todo por Juliana que resistía todas las presiones de la policía, trabajaba y sacaba sus hijos adelante como podía.
Hasta que un día detuvieron a José y entonces cambió el escenario del calvario: desde la tétrica dirección general de seguridad en la Puerta del Sol, hasta la cárcel de Carabanchel y cualquier otra en cualquier sitio donde era trasladado para dificultar las visitas de Juliana y sus hijos.
Pasa el tiempo y la dictadura empieza a tambalearse. El capitalismo empieza a estar preocupado porque el asesino que guarda sus intereses ya es viejo y se va a morir en cualquier momento. El dictador pretende que su obra de opresión y muerte continúe poniendo al cejijunto almirante Carrero Blanco como su sucesor. Pero los yanquis y sus adláteres europeos tienen otros planes para seguir pisándonos el cuello y dinamitan el coche en el que iba el marino-asesino.
Poco después Franco pone al borbón como rey, se muere defecando en forma de cabellera, todos los fascistas se ponen el traje de demócrata de toda la vida y echan a la calle a los sindicalistas y políticos que estaban en las cárceles, entre ellos a José Rojano, con la consiguiente alegría de Juliana y sus hijos y también la de cientos de miles de españoles.
La ilusión dura poco en la casa de los trabajadores y empieza, o mejor dicho sigue, otra historia que continuaremos contando sobre todo para muchos jóvenes, que multiconectados y desinformados viven en la inopia.
El caso es que Juliana, a pesar de los cambios, sigue sin saber qué fue de su padre y empieza a indagar, llegando a llamar directamente a jerifaltes políticos que en principio le dan largas, hasta que su insistencia, unida a la de tantísimos miles de víctimas del nazi-franquismo consigue saber que su padre fue asesinado-fusilado en Málaga por "rebelión militar".
Juliana va a Málaga donde está comenzando una excavación para exhumar a los 4.800 republicanos-socialistas-anarquista-masones-andalucistas-comunistas que hay en las fosas comunes del cementerio de San Rafael.
Y aquí empieza la tercera parte de la trágica vida de Juliana y José que es la que Johanne, la artista-activista holandesa, y yo vamos a oír de la viva voz de sus protagonistas y que contaremos en España y Holanda para conocimiento de nuestros pueblos y para conseguir la verdad, la justicia y la reparación que nuestros pueblos necesitan para curar las heridas que el nazismo nos infirió por querer libertad, igualdad y fraternidad.
Francisco Pimentel
asociacionmemoriahistoricaronda@yahoo.es