dilluns, 1 d’abril de 2013

Enric Limosner, una vida de novela en el exilio


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El historiador Josep Portella prepara la nueva entrega de un menorquín que tuvo que abandonar la Isla durante la dictadura

Anna M. Bagur | 30/03/2013
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Un nuevo personaje de película forma parte de la serie de biografías, que sobre los personajes exiliados durante la dictadura franquista, está trabajando el historiador Josep Portella. Sigue en la tarea de la recuperación de estas personalidades «ignoradas después de 40 años de dictadura y de su muerte en el exilio», describe el autor.

En esta ocasión se trata de Enric Limosner (Maó 1895-Costa Rica 1976). Una figura, como las que lleva trabajando en las biografías Llibre d'exilis, cuya vida «novelesca seguro que despertará el interés del lector».

Enric Limosnier nace en Maó en una familia modesta, aunque se descubre una personalidad inquieta desde joven, ya que sin cumplir los 20 años se habrá convertido en el representante de una firma catalana en Estados Unidos, y diversas capitales europeas.

Su personalidad poliédrica se pone de manifiesto por sus aficiones y cualidades, incluso dotes artísticas. Se descubre como buen cantante lírico y al mismo tiempo buen futbolista. Llegando a ser directivo del Mahón FC, y «uno de los artífices de la creación del actual campo de fútbol del Menorca».

Su capacidad de adaptación y superación le otorgan trayectorias de éxito como entrar a trabajar en la fábrica Codina, y convertirse en su gerente. Un peso específico social que le lleva a introducirse en la Junta Directiva del Fomento de Turismo y a ser concejal del Ayuntamiento de Maó durante la dictadura de Primo de Rivera.

Los negocios lo sitúan en Madrid durante los años 1930, donde traba amistad con personalidades «tan opuestas como Millán Astray, el general Cabanellas, el pintor Romero de Torres o el propio García Lorca. Su simpatía y carisma son el pase para moverse entre los círculos de poder».

Con el estallido de la guerra Limosnier se convierte en una pieza clave del abastecimiento de la Isla y toma partido por el lado de la República. Desde Barcelona gestionando el envío de productos farmacéuticos y de primera necesidad; en Marsella, donde se traslada con la familia en 1937, y se convierte en agente del gobierno vasco. Al final de la guerra marchan a Ecuador, como representante oficial de la Segunda República en el exilio. Un papel que irá desempeñando durante los años 1940 en Costa Rica, hasta su muerte.

Precisamente los archivos del gobierno vasco han sido una de las fuentes de documentación más apreciadas para esta biografía. Así como el contacto con el hijo del protagonista, el reconocido arquitecto Enric Limosnier Miguel (Maó, 1928), que actualmente reside en San Francisco.

Limosnier. Una imagen de mediados de los años 1930 describe una personalidad con carisma y seguridad en los social y lo profesional. Foto: J.P.

30-03-2013