divendres, 5 de juny de 2015

CUANDO NO SE QUIERE, NO SE QUIERE.


CUANDO NO SE QUIERE, NO SE QUIERE.
El ayuntamiento de Medina Sidonia y el enterramiento de Bernabé López Calle y Juan Ruiz Huércano.
De nuevo un político de IU, el partido que logró lo que ni siquiera ha conseguido el PP, que un familiar de fusilados por los golpistas en Ronda se pusiera en huelga de hambre, sale por peteneras ante una petición de dignificación (del lugar que ocupan los restos de dos guerrilleros; un anarquista y un comunista) de unas víctimas del franquismo.
El 29 de diciembre de 2014 personalmente y el 4 y el 21 de abril por escrito (correo) este Grupo de Trabajo solicitó al ayuntamiento de Medina Sidonia, cuyo alcalde es Manuel Fernando Macías Herrera secretario político provincial del Partido Comunista de Andalucía y miembro de IU, realizar unas catas en busca de los guerrilleros Bernabé López Calle y Juan Ruiz Huércano. La idea era certificar que, en efecto, allí se encuentran los restos de quienes fueron asesinados tras una delación y colocar un recordatorio que los dignifique.
Ahora, tras las elecciones que han revalidado la alcaldía de Macías Herrera por mayoría absoluta, y en plena eufórica celebración de la victoria, nos ha llegado una respuesta digna de figurar en lugar destacado del retablo de las maravillas de la lucha por la Recuperación de la Memoria Histórica: que “en el plazo de quince días se le presente una autorización previa de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía ya que el Cementerio Municipal se encuentra sujeto al Reglamento de Actividades Arqueológicas. En caso contrario daría por finalizado el procedimiento abierto”.
Estamos curtidos en estas tareas. Se nos ha hecho y dicho de todo. Se nos han hurtado iniciativas para que otros se colocaran los galones. Se nos ha llamado y utilizado cuando se ha considerado necesario. Se nos han puesto impedimentos peregrinos. Cuando se ha podido nos han excluido. Podríamos seguir hasta la extenuación. Pero rara vez nos hemos encontrado con una respuesta que de rebuscada alcanza el surrealismo.
Quizás se deba a las aficiones poéticas del monterilla. Hasta el probo funcionario encargado de poner negro sobre blanco se ha querido curar de espanto señalando que ese requisito se pide por tratarse de “la realización de excavaciones para la exhumación en el Cementerio Municipal en desarrollo de la Memoria Histórica”. En negativo se dejan fuera los trabajos cotidianos del cementerio. ¡Estamos locos pero no tanto!
No merece la pena detenerse en desmontar las justificaciones de una decisión que no pretende facilitar la demanda solicitada, sino todo lo contrario: impedirla. Pero queremos recordar tres cosas:
La primera, que lo que se solicita es una localización, NO EXHUMACION
Segunda, que NI SE VA A UTILIZAR SUBVENCIÓN ALGUNA, ni es una petición de oficio.
Tercera, que suponemos que cada vez que el Ayuntamiento asidonense ha hecho una remodelación en el cementerio y autorizado la construcción de tumbas en tierra HABRA PEDIDO PERMISO A CULTURA. Si no es así estaríamos hablando de algo muy cercano a la ¿prevaricación?
Pero da igual. De lo que se trata es de poner trabas y aburrir. Burocracia y más burocracia. Gastos y más gastos. Aquí mando yo y lo hacen los míos.
Los políticos de este país entraron a la fuerza en la cuestión de la Memoria Histórica. Desde el luego el PCE no tenía el menor interés. Mucho menos que fuera una política pública y ciudadana no controlada por él. No lo tuvo en los años setenta y ochenta. Cuando, dicho sea de paso, tampoco tenía mucho interés en esa bandera tricolor de la que ahora se sienten tan orgullosos. Pero es que tampoco la tenían treinta años más tarde. Cuando se tuvieron que subir deprisa y corriendo al carro. Sobre todo en lo que respecta a la cuestión de las exhumaciones. Un sapo que se tuvieron que tragar para no quedar descolgados de la “vanguardia del proletariado”. Así que de oponerse pasaron a participar en el nicho “de empleo” de trabajos que se abrió.
La actitud obstaculizadora del ayuntamiento no es novedosa. Tenemos sangrantes antecedentes en Córdoba, sí en la capital del califato rojo, y en otros lugares. Como a la fuerza ahorcan, cuando en la legislatura pasada en el reparto de puestos les cayó la Memoria Histórica, reconvertida en Dirección General, decidieron que era un buen campo para dos cosas: ampliar su espacio electoral y encabezar, de grado o de fuerza, al movimiento memorialístico mediante la burocracia administrativa. Dicho y hecho.
Hace unos días decíamos que la situación del movimiento memorialista en Andalucía es extremadamente grave ( http://www.andalucesdiario.es/…/sobre-exhumaciones-subvenc…/ ). Como los cangrejos, en vez de avanzar se retrocede. La burocratización, el oscurantismo, el clientelismo y el ninguneo gana posiciones día a día. Este caso en Medina Sidonia no es sino un ejemplo más.
Pero también decimos que no nos cansarán, que sabemos que hay alcaldes de IU, militantes del PCE e IU, vecinos de Medina y andaluces en general que piensan que la dignificación de las víctimas del franquismo no es un asunto de egos, de manipulaciones políticas, de que los auténticos interpretadores de la realidad marquen el camino correcto desde las poltronas administrativas, de que los muertos son de todos pero especialmente suyos o de actuaciones puramente arqueológicas.
Seguiremos adelante. Sin prisas, pero sin pausas. Incluso consultando a la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía o invitándola a intervenir al igual que ha hecho en las fosas comunes de Puerto Real o anteriormente en El Bosque.
Quizás un día Manuel Fernando Macías Herrero recuerde lo que escribió un día, cuando era un resistente poeta itinerante del “extremo”:
Vinieron los esclavos de las libertades
las rojas muchachitas de las revoluciones
los verdes transeúntes del parque sobre el mar
y las viejitas violadas cuando adolescentes.
Vinieron los cisnes que ayer degollamos
las canas plateadas de algunos ancianos
vinieron las mujeres viudas y enlutadas
para presentar la moda otoño-invierno-muerte.
Vinieron las heridas de los ametrallados
hablando por sus bocas pintadas de sangre
y los resucitados que nunca habían muerto
y los amortajados con sus propios pañales.
Vinieron sonrientes limpios y muy cuidados
para inmortalizarse en el álbum de la Historia
pero el fotógrafo manco les dijo a todos
que el último carrete se había velado.
Entonces quizás no pensaba que el fotógrafo manco iba a ser él.

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