diumenge, 15 de juliol de 2018

Seres de las profundidades

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domingo, 15 de julio de 2018



Geopolítica vertical: nivel -1 (diarivalencia.com)


El geógrafo Stephen Graham habla de una geopolítica vertical característica del mundo contemporáneo: los poderosos dominan las alturas y los cielos, los que carecen de poder se agazapan bajo tierra. Con el brutal desarrollo de la potencia de fuego durante la Primera Guerra Mundial, a los ejércitos (y a los civiles) no les queda más remedio que sepultarse en vida. Se establece así una jerarquía en el territorio que ya no será la horizontal de los estados-nación que luchan por la hegemonía, sino la vertical que imponen los avances tecnológicos. Por un lado están quienes controlan la superficie, el aire e incluso la exosfera (con satélites). Y por otro los que se hacen fuertes en las profundidades: civiles, terroristas, ejércitos a la defensiva.

A veces los que poseen la hegemonía en el campo de batalla tienen también que enterrarse. En el caso del Asilo de Santa Cristina las tropas de Franco se encontraban rodeadas por enemigos por tres de sus lados. La única posibilidad de sobrevivir en una posición tan expuesta era cavando refugios, galerías y trincheras (y aun así, una mina podía dar al traste con los esfuerzos defensivos). El año pasado documentamos dos refugios antibombardeo y una trinchera excavada dentro del pabellón usado como cantina. Ninguno de estos elementos aparecen en la documentación gráfica de que disponemos hasta la fecha, sean planos o fotografías.

Este año al sondear los cimientos del mismo pabellón hemos dado con una zanja que perfora el edificio bajo el pavimento, aparentemente de lado a lado y en diagonal. Se puede apreciar muy bien, porque está rellena de tierra clara y corta un suelo de color marrón con restos orgánicos (que perteneció a una vaquería).

Zanja dentro del pabellón del asilo (donde reposa el paletín).

Al observar de cerca la mejor fotografía que poseemos de dicho edificio y que fue tomada en un momento avanzado de la guerra, comprobamos que hacia la mitad de la estructura existía una entrada subterránea. Parece que encaja perfectamente con nuestra zanja, que sería la continuación de esa galería. Se ve que es profunda por la cantidad de tierra del parapeto que la flanquea:



La arqueología ofrece una visión fragmentaria y parcial de la realidad. Pero en ocasiones puede ver lo que pasa desapercibido en otros medios (en las fotografías, en los documentos e incluso en la memoria). Según avanzan nuestras excavaciones vamos haciéndonos una idea más precisa de hasta qué punto se modificó el terreno del asilo y sus estructuras para transformarlos en una fortaleza. Una ciudad subterránea invisible desde la superficie y desde el aire, pero perfectamente visible en el subsuelo. 

De los distintos estratos de la geopolítica vertical, el más profundo es el que recibe menos atención. Se habla mucho de drones y satélites, pero poco de cuevas y refugios subterráneos. Aquí es dónde la arqueología, la ciencia de lo enterrado, puede comenzar a contar otra historia.