dissabte, 10 de novembre de 2012

La figura del poeta Antonio Machado pervive 74 años después de su estancia en Rocafort

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Última actualización 09/11/2012@20:20:37 GMT+1

Los 15 meses que Antonio Machado vivió en la localidad de Rocafort, entre noviembre de 1936 y marzo de 1938, no solo representaron el encuentro entre un paisaje de huerta mediterránea y un excelso poeta perseguido y enfermo, sino también el de un intenso renacer literario, activista y de compromiso del poeta sobre un tapiz de casas y terrazas, de tierras labradas que aún rememora aquel período. La pervivencia de esa memoria también permitirá que Rocafort acoja, en el año 2013, los actos de los XXIII Premios de la Crítica Literaria Valenciana.

Hacia finales de noviembre de 1936 las reiteradas peticiones de León Felipe y Rafael Alberti llevaron a Machado a tomar la decisión de abandonar Madrid destino a Valencia. No era su deseo abandonar la capital pero la advertencia de Alberti de “te va a ocurrir lo de Lorca” modificó el comportamiento del poeta.

La madrugada de un 26 de noviembre la ciudad recibía a un agotado poeta tras casi dos días de penoso trayecto, acompañado por varios miembros de su familia.

Desde el mismo instante de su llegada, Machado continuó su labor de compromiso y lucha por el gobierno de la República lo que obligó a las autoridades locales a buscar un espacio más tranquilo y sereno para el poeta.

La elección fue una preciosa casa de carácter burgués, estilo neoclásico y adornos modernistas, con amplios jardines de limoneros, palmeras y buganvillas junto a la huerta y la acequia de Moncada, llamada Villa Amparo, y situada a pocos kilómetros de Valencia en la tranquila localidad de Rocafort.

La vivienda fue expropiada a la familia Baguena Garcés a quienes se les informó que sería la estancia del poeta por lo que la familia mostró un agradecido consentimiento.

A penas unos días después de su llegada, Machado se instala en su nueva residencia de Rocafort y de una manera más calma continúa con su actividad literaria.

Para Enric Albiach y Antonio H. Herrera, presidente y vicepresidente, respectivamente, de la Asociación Antonio Machado de Rocafort, “esta etapa le permite continuar su trabajo poético para el libro ‘La guerra’ y participar en diversas publicaciones y periódicos así como asistir al II Congreso Internacional de Escritores que se celebró en Valencia, sin la presión o el bullicio que había en la ciudad”.

En aquel periodo, Rocafort gozaba de una intensa actividad sociopolítica e intelectual infrecuente para su plácida vida de huerta.

Tanto el consulado de Rusia como el consulado americano habían trasladado parte de sus actividades allí al tiempo que escritores e intelectuales como José Bergamín, León Felipe, Max Aub, Octavio Paz, Juan Gil-Albert, María Teresa de León o Vicente Gaos, visitaban con frecuencia Villa Amparo para reunirse con Machado.

También Herrera comenta que “el trabajo de investigación de Monique Alonso y Anonio Tello (para el libro ‘El caminar hacia el último viaje’) afirma que durante la etapa vivida por Machado en Rocafort se recopilan 13 poesías, una treintena de escritos y algo más de 20 cartas, sin olvidar que en 1937 se publica ‘La guerra’ con ilustraciones de su hermano José”.

La hermosa ubicación y la propia ordenación ajardinada que atrapa Villa Amparo, con su fuente, palmeras y limoneros, seguramente impregnaron la mirada del poeta al manifestar en uno de sus trabajos poéticos la nostalgia y el presente de su vida: “Otra vez el ayer. Tras la persiana/ música y sol; en el jardín cercano,/ la fruta de oro; al levantar la mano,/ el puro azul dormido en la fontana”.

Para Herrera es un claro recuerdo que la vida en Villa Amparo trae al poeta los pasos de infancia de su Sevilla natal donde reinaba, en el patio hogareño, la fuente y el limonero al igual que en su residencia de Rocafort.

Hacia finales de marzo de 1938, los acontecimientos bélicos y políticos se precipitan. La salud del poeta también se encuentra resentida, a ello se suma que era un fumador empedernido, y las autoridades de la República insisten en que abandone la vivienda de Rocafort.

Finalmente, durante la primera semana de abril, Machado recibe un telegrama que le comunica que abandone Villa Amparo en un coche que irá a recogerlo con destino a Barcelona.

Antes de su partida, el poeta solicitó hablar con los propietarios de la casa a quienes agradeció su colaboración y pidió disculpas por su ocupación.

Una tarde de abril, Antonio Machado abandonó Rocafort para iniciar otro tortuoso viaje que lo conduciría a la ciudad condal y un último hacia su exilio en Colliure donde fallecería.

Actualmente Villa Amparo es un elegante restaurante privado dedicado a los servicios de caterings, comidas y cenas exclusivas, bodas o celebraciones de gran asistencia. También el entorno ofrece una nueva realidad y la propia acequia de Moncada hoy se encuentra tapada en su recorrido por el pueblo.

A los 74 años de su paso por Rocafort, la figura del poeta sigue mostrándose viva y constante en el quehacer diario.

Hace dos años tuvo lugar un amplísimo homenaje organizado por la AA.VV Antonio Machado de Rocafort, Republicanos de Rocafort, la Asociación Cultural La Pedrera y el Grup Esportiu I Recratiu que contó con la presencia de Leonor Machado, sobrina del poeta, la celebración de una exposición y la elaboración del documental ‘Antonio Machado, un poeta en Rocafort’; y para el próximo 2013, con fecha aún por determinar, la localidad será sede de los actos de los XXIII Premios de la Crítica Literaria Valenciana.

El día de su muerte, en el pueblo francés de Colliure, en el bolsillo de su chaqueta Machado guardaba, en un pequeño papel, los párrafos de un futuro poema que se iniciaba con: “Estos días azules y este sol de la infancia…”; quién sabe si el recuerdo de la infancia, surgido durante su estancia en Villa Amparo, diera lugar a esas últimas y bellas líneas evocativas. © Hortanoticias / J. Entraigües / A. Moya