dilluns, 1 de setembre de 2014

Vuelven las brigadas. Ángel Viñas.


http://www.angelvinas.es/?p=261

29 JULIO, 2014 AT 8:00 AM
Me refiero a las Brigadas Internacionales. En realidad, nunca se fueron. Como se pondrá de manifiesto en el número especial  de la revista STUDIA HISTORICA de la Universidad de Salamanca sobre la bibliografía reciente de guerra civil y que aparecerá este próximo otoño, una gran parte de la literatura no española ofrece un lugar de honor a aquellos voluntarios de medio mundo que lucharon en las filas republicanas. En este post, el último de antes de las vacaciones de verano, me hago eco de dos noticias.
La primera se refiere a la publicación de un folleto con el título de D´Spueniekämpfer. En luxemburgués. Se traduce por los luchadores de España y está dedicado a la memoria de los voluntarios que partieron del pequeño ducado de Luxemburgo en los años de la guerra civil. Me llegó hace unos meses. Está editado por los Amis des Brigades Internationales luxemburgueses y lleva un prólogo de Jean-Claude Juncker, primer ministro a la sazón del Grand Ducado y hoy presidente designado de la Comisión Europea.
A los lectores les sorprenderá saber que un primer ministro socialcristiano, no precisamente de izquierdas, prologue un folleto sobre tal temática. No soy de quienes ven a un presidente del Gobierno español lo haga con un libro sobre la guerra civil pero probablemente han tenido o tienen cosas más importantes en qué pensar.
Pues bien, un un prólogo emocionante, Juncker elevó un recuerdo muy sentido hacia aquellos voluntarios “que se batieron por la España auténtica, la del pueblo, y por una patria que se llama libertad”. Esta expresión, “la España auténtica”, sin duda hará rechinar los dientes a los evocadores de la sublevación contra la revolución inminente que todavía entrevén en la España de la época.
También para Juncker (no es necesario decirlo para muchos políticos e historiadores de izquierda) los “Spueniekämpfer” fueron igualmente “Fräiheetskämpfer”, combatientes por la libertad. Y Juncker, al escribir, se rebeló contra el olvido en el que parecen haber caído hoy el totalitarismo, el fascismo y la opresión. No creo que sean numerosos los políticos españoles de derechas que manejen este tipo de lenguaje. Aquí el “18 de julio” se ha visto rememorado por algunos como la ocasión en que se salvó a una patria en peligro, que ahora -según dicen- vuelve a estarlo.
Lo que es muy interesante del folleto es su orientación didáctica y divulgadora. Está profusamente ilustrado con fotografías de documentos de época y con las de 29 de los 87 voluntarios identificados con nombres y apellidos de entre un centenar. La mayoría eran luxemburgueses pero también hubo italianos y  alemanes amén de algún polaco, francés y sanmarinense. Sobre los orígenes profesionales de los brigadistas se ha discutido largo y tendido. En el caso luxemburgués se trataba de obreros (metalúrgicos, mineros, albañiles, herreros, pintores, carpinteros, panaderos) más algún que otro empleado y hasta un peluquero. Hubo varios legionarios (supongo que de la Legión Extranjera francesa) y un  ingeniero. Como se ve, la clase obrera antifascista no es que estuviera bien representada. Constituía la práctica totalidad.
En muchos casos se determina su destino: nueve o diez murieron en España, una docena fallecieron en el curso de la guerra aunque no necesariamente en ella (hay identificados casos de muertes en prisión o en campos de concentración alemanes). Una gran parte de los “Fräiheetskämpfer” pasó la segunda guerra mundial en cárceles o en algunos de los campos más infames (Dachau, Sachsenhausen, Auschwitz, Natzweiler).
Durante muchos años tampoco en Luxemburgo a los excombatientes se les agradeció su aportación a la lucha antifascista. Fueron excluidos de la ley de reconocimiento de la resistencia de 25 de febrero de 1967, limitada a los hechos que tuvieron lugar en la guerra mundial misma tras la invasión por los alemanes del Gran Ducado.
Como ocurre con frecuencia, fue la sociedad civil la que se puso en vanguardia, en particular a partir del LX aniversario del estallido de la sublevación militar en España. En 1997 se inauguró un monumento, erigido por suscripción popular, y se multiplicaron los actos de reconocimiento que desembocaron en la aprobación, tardía pero unánime, de la ley de 27 de julio de 2003 que derogó la de 10 de abril de 1937. Fue esta la que prohibió la participación de extranjeros en la guerra civil. Los brigadistas quedaron rehabilitados tras 66 años de espera.
¿Una gota de agua? Más vale tarde que nunca.
La segunda noticia es que el conocido historiador norteamericano Adam Hochschild (autor de, entre otras numerosas obras, un tremendo alegato contra la infame ´colonización´ del Congo como propiedad personal del soberano belga Leopoldo II que llevó a un holocausto que algunos cifran en diez millones de personas) está trabajando en un nuevo libro sobre los voluntarios norteamericanos en la guerra civil. Es un tema ya explorado pero Hochschild aportará una nueva visión y un nuevo encuadre.
De entrada, se está interesando por temas que no han figurado prominentemente en obras previas de otros autores. Como los lectores de este blog saben, quien esto escribe es de los que creen que no se hace historia definitiva. Nueva evidencia empírica, nuevas perspectivas de análisis y las preocupaciones de los autores de generaciones sucesivas conducen necesariamente a nuevos resultados, con otras técnicas, o a la confirmación/rechazo de afirmaciones pasadas.
Me he absorbido durante los últimos quince días en preparar el índice analítico de mi próximo libro, ya en segundas pruebas.  Un trabajo penoso y aburrido pero, espero, útil para los lectores. Como saldrá a finales de octubre o principios de noviembre, a la vuelta del verano me permitiré escribir algo sobre él. No tanto para hacer publicidad sino para demostrar otra faceta del trabajo del historiador. No versará sobre la República en guerra sino sobre su adversario.
Deseo a todos los lectores un feliz verano, dentro de lo que cabe, y prometo volver en septiembre. Y si en el interín me hacen llegar sugerencias respecto a los temas que deseen que trate, miel sobre hojuelas.