divendres, 20 de novembre de 2015

Entrada 12.801. "Españoles, Franco ha muerto".



Hace, hoy a las ocho, cuarenta años, mi hermana Marta, de 16 años, gritaba por el pasillo de casa, "ha mort", "ha mort". Llevábamos 6 semanas transportando el cava de casa al chalé y del chalé a casa. Hasta que compró mi madre otra botella. Yo tenía 18 años, 5 meses y 21 días, mis padres, 45 y 44, mi hermana Marta, 16 y mi hermano Albert, 14. Fui a casa de un todavía amigo a ver a Arias en color. Y el discurso fue en blanco y negro. Pero sí, el que tenía heces en forma de melena, había muerto para siempre. Luego vimos que el franquismo y los franquistas no tanto. Como palmó de madrugada, el cava lo dejamos para después de comer. Hasta bajó una vecina, que sigue viviendo ahí, a tomar una copita. Cierto que no es como queríamos, cierto es que el franquismo perdura, cierto es que nos quieren volver a matar con el olvido, que queda un resistente franquismo sociológico, que la Transición, que algunos vivimos en primera persona, no fue tan "perfecta ni modélica", cierto que no hubo ruptura, cierto que no era del todo esto lo que queríamos pero hay una democracia, hay unos derechos y el esqueleto de Franco está en Cuelgamuros bajo una pesada losa de 15 toneladas. No fue tan como nos cuentan pero tampoco nos quedó un campo yermo y baldío.

Carlos Arias Navarro, entonces presidente del Gobierno, anuncia el 20 de noviembre de 1975 a todos los españoles la muerte del Generalísimo Franco. Muy emocionado, lee el testamento político del Caudillo antes de proferir con voz quebrada un ¡Viva España!.