dimarts, 9 de juny de 2015

Más manifiestos, artículos y cartas de protesta por la manera en que se produjo el homenaje a La Nueve.


Recibido de Carmen Negrín.

Hipócrita homenaje de la monarquía borbónica a ‘La Nueve’

Félix Población. La Marea, 04 junio 2015 | 5 junio 2015

 La misma institución que en suelo español ignora a las víctimas a la dictadura franquista

redaccion@lamarea.com

La Casa Real ha decidido europeizarse ante la sociedad francesa reconociendo a ‘La Nueve’. La misma institución que en suelo español ignora a las víctimas a la dictadura franquista, señala el autor.
“Cuando se tomaron estas dos imágenes había en España como mínimo 114.226 hombres y mujeres desaparecidos por la represión de la dictadura franquista”, escribe hoy Emilio Silva. Son los mismos, en efecto, que siguen hoy bajo tierra en fosas y cunetas sin nombre, enterrados como alimañas por quienes los ejecutaron e instauraron la dictadura franquista, que a su vez reinstauró la monarquía borbónica.

Como dice Emilio, las dos imágenes forman parte de una vieja estrategia del Estado español que ha consistido en aparentar fuera que todo lo relacionado con el pasado de la dictadura franquista estaba resuelto dentro. A Dolores Rivas, esposa de Manuel Azaña, la visitaron en México los presidentes Leopoldo Calvo Sotelo y Felipe González. “Cuando Aznar llegó al poder -prosigue uno de los fundadores de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica-, ella había muerto, pero el líder derechista español no tuvo problema en fotografiarse en Moscú con los Niños de la Guerra.

También lo hicieron José Luis Rodríguez Zapatero y Felipe de Borbón antes de suceder a su padre”.
Este miércoles, la Casa Real ha decidido europeizarse ante la sociedad francesa reconociendo a La Nueve. Se trata de la misma institución que en suelo español -según Silva y mi modesto entender- reconoce a las víctimas del terrorismo e ignora a las víctimas a la dictadura franquista, esos miles de familias que buscan a sus abuelos y abuelas desaparecidos, “asesinados por los mismos a los que combatieron los españoles que luego fueron héroes antifascistas en la Francia ocupada”.

Ayer, los reyes de España homenajearon a La Nueve en París. Se trata de la mítica compañía, formada casi exclusivamente por republicanos españoles, que el 24 de agosto de 1944 entró en la alcaldía de la capital francesa y precipitó la liberación la ciudad de las tropas nazis. Una gesta que los franceses se atribuyeron durante años y que, ahora, Anne Hidalgo, hija de emigrantes españoles y nieta de exiliados republicanos, ha puesto en valor. Los más de cien combatientes de La Nueve -como se la denominó en castellano entre sus compañeros- habían participado en el ejército republicano durante la Guerra de España, combatiendo a a las tropas franquistas que contaban con el apoyo de los regímenes nazi-fascistas. El general Leclerc, que mandaba la división formada por 16.000 hombres, los escogió como avanzadilla para entrar en París por su capacidad y arrojo como guerrilleros urbanos, según destaca la periodista Evelyn Mesquida.

Don Felipe de Borbón destacó que el jardín inaugurado en honor a La Nueve representa un “un espacio de libertad y tolerancia”, aunque en su discurso se refirió a los integrantes de esa compañía de la II División Blindada Francesa como “españoles”, sin hacer alusión a su condición de republicanos. Que el rey pretenda hacer desaparecer, en un homenaje a su memoria, la identidad clave de quienes dignificaron y honraron a España en la lucha contra el nazi-fascismo, evidencia el sectarismo de la institución que representa, merecedor a todas e históricas luces de una pitada.

http://www.lamarea.com/2015/06/04/hipocrita-homenaje-de-la-monarquia-borbonica-a-la-nueve/
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Real hipocresía
Agrupación Federico García Lorca, | 7 junio 2015
 Argentina: Declaración de la Agrupación Federico García Lorca


Desde la Agrupación Federico García Lorca, queremos repudiar enérgicamente la presencia del actual rey de España, el ciudadano Felipe de Borbón, en la inauguración en París de un parque dedicado a la memoria de La Nueve, en homenaje a los Republicanos españoles que pelearon contra el fascismo para la liberación de la capital francesa.

Creemos que mas que un gesto de acercamiento, la presencia de un miembro de la realeza heredada del franquismo, es una falta de respeto e incluso una provocación a quienes hoy llevan una ardua lucha para que se juzguen los terribles crímenes del franquismo, impunes en la actualidad gracias a la protección de los poderes hegemónicos españoles entre los cuales se encuentra la realeza.

Cabe suponer que en otras circunstancias éstos mismos homenajeados hubiesen sido fusilados si se encontraran en su tierra con la anuncia de Juan Carlos de Borbón, antecesor del actual monarca y discípulo de Franco.

Es por ello que exigimos al actual monarca y Jefe de Estado que, por respeto a los cientos de miles de víctimas del estado genocida del cual usufructuó su actual condición, desista de cualquier gesto conciliador sin reconocer antes la falencia de memoria, verdad y justicia que existe en España y la complicidad de su linaje en el genocidio perpetrado por el régimen franquista.

Por Memoria, Verdad y Justicia.
Agrupación Federico García Lorca.
Españoles Unidos y Organizados.
http://www.paginapopular.net/argentina-declaracion-de-la-agrupacion-federico-garcia-lorca/
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“Un acto insultante con respecto a todos los combatientes republicanos españoles,  de todas las víctimas del franquismo “

¡Caminar!, | 7 junio 2015
 Carta a Madame Anne Hidalgo, Alcaldesa de París


Después de la inauguración por el rey de España, Felipe VI, y el alcalde de París, Anne Hidalgo, el jardín Nueve combatientes, se adjunta a continuación y se adjunta la carta a la señora Anne Hidalgo por La coordinación nacional de associatins descendientes y amigos de los exiliados de la España republicana.

Señora Alcaldesa,

El 03 de junio 2015 se abrió con el rey de España, Felipe VI, un jardín en homenaje a los combatientes de “Nueve” segunda división española de ellos blindados entró en París 24 de agosto 1944, que contribuyó a la liberación de de capital.

Hay algunos meses 24 de agosto de 2014, como parte de las ceremonias de la liberación de París, al final de la marcha en memoria de “La Nueve” que tiene, en su discurso, habló de la lucha de estos hombres y han subrayado la necesidad de que “la historia es en nuestra memoria, porque lo que los hombres de” Nueve “hicieron, lo hicieron con valores humanistas, valores republicanos, su lucha era la República

Sí, era su lucha y sin embargo la República el 3 de junio, fue con un rey heredero de los que asesinaron a la República Española que está honrando ellos. Un rey impuesta a los españoles que no tenían voz y voto después de la renuncia del rey Juan Carlos no sólo un año.

Ustedes saben que en España, en la actualidad, los crímenes franquismo queden impunes, como símbolos franquistas aún están presentes en muchas ciudades. El Rey de España ha una vez rendido homenaje a los republicanos españoles en su propio país? ¿Él condenó los crímenes del franquismo?

“¡Caminar! “Las organizaciones nacionales de coordinación descendientes conmemorativos y amigos del exilio republicano España deseos para informarlo acerca de su indignación y su desaprobación sobre este acto insultante con respecto a todos los combatientes republicanos españoles de todas las víctimas franquismo.

Le ruego acepte Señor Alcalde, la expresión de nuestros respetuosos saludos.

Por la oficina ¡Caminar!
Eloi Martínez, Vicepresidente
06 62 76 70 31
Coordinación “¡Caminar! “30 Boulevard Jean Brunhes, Edificio 6, Apt 479 31300 Toulouse.
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La Nueve y la memoria

Raúl Conde. Blogs El Mundo,es | 7 junio 2015
 Los Foros de la Memoria han criticado a Felipe VI

Quien conozca la historia del anarquista canario Miguel Campos que Paco Roca narra en Los surcos del azar, una extraordinaria novela gráfica sobre la liberación de París, entenderá perfectamente la relevancia del homenaje que el miércoles tributaron los Reyes de España y Anne Hidalgo, alcaldesa de París, a los republicanos de La Nueve.

El cómic de Roca explica el viaje iniciado por Campos en marzo de 1939 desde el puerto de Alicante, huyendo de las ejecuciones y de una prisión inminente, para alistarse en el Ejército francés y combatir contra los alemanes, junto a una pléyade de socialistas, comunistas y anarquistas. Todos convencidos de que, destruida la hiena nazi, caería el régimen de Franco. Para qué llamar caminos a los surcos del azar, pergeñó Machado.

Lo que ocurrió después determinó la historia contemporánea europea, pero aquellos soldados españoles (146 de un total de 160) que integraban la Segunda División Blindada del general Léclerc serán recordados siempre como los primeros que liberaron la capital francesa de los nazis el 24 de agosto de 1944. En contra de la versión oficial difundida entonces, que hablaba de unidades americanas, el miliciano que encañonó al gobernador alemán de París ante su rendición en el Hotel Meurice fue Antonio Gutiérrez. Y los primeros tanques que entraron por los Campos Elíseos llevaban el nombre de batallas épicas para los republicanos: Guadalajara, Teruel, Brunete…

El jardín de rosas con el nombre de La Nueve inaugurado en el Ayuntamiento de París, con la pompa que los franceses reservan para el cultivo de su identidad, contribuye a reparar el olvido al que se ha sometido a los republicanos españoles que bregaron contra el fascismo en Europa después de haber sido derrotados en la Guerra Civil.

A diferencia de la mayoría de los medios españoles, la prensa francesa sí subrayó el hecho de que los Reyes rindieran tributo a los republicanos a propósito de su visita de Estado al país vecino. La periodista Annette Lévy-Willard puntualizó en Libération que “ha habido que esperar 70 años” para que se produzca este gesto, promovido en el exterior pero rubricado por el hijo del rey que entronizó Franco. Tan tarde llega la ofrenda que los dos únicos combatientes que sobreviven, Rafael Gómez y Luis Royo, no pudieron asistir a la ceremonia por motivos de salud. Felipe VI proclamó: “En agosto de 1944, La Nueve liberó este Ayuntamiento. Venimos a honrarlos con la inauguración de un espacio verde. Este jardín será el símbolo de la libertad y la tolerancia, dos de los mayores signos de identidad de la ciudad de París”.

Los foros de la memoria han reprochado a Felipe de Borbón que el primer acto institucional al que acude en su vida en homenaje a los “combatientes antifascistas españoles” se haya hecho a propuesta de autoridades extranjeras y en territorio francés. También criticaron la ausencia de la bandera tricolor en el evento y el hecho de que no exista en España ningún monumento público dedicado “a la memoria de los defensores de las libertades republicanas”.

Aún con todo, el contraste de ver a un monarca español rindiendo pleitesía a un batallón de republicanos compatriotas construye una foto pedagógica que debería remover conciencias en nuestra casa. Que el acto haya sido en Francia tampoco debe extrañarnos. La alcaldesa parisina, socialista, hija de republicanos exiliados y de origen gaditano, lleva tiempo empeñada en recobrar la memoria de La Nueve como parte del ejercicio de convivencia y pluralidad con el que blande su doble nacionalidad franco-española.

No hay que olvidar tampoco que el memorial a los deportados españoles en Mathausen fue erigido en terreno donado por la República Francesa ante el desprecio del Estado español. En Francia, como sostiene Kundera, la memoria es la conciencia colectiva de la continuidad histórica. Aquí dicen que es remover el fango.

El acto del miércoles en París reconcilia a Francia con los combatientes extranjeros que contribuyeron a expulsar a los nazis de su territorio, en contra del mito nacionalista que engordó De Gaulle. En su discurso del 25 de agosto del 44 en el Hôtel de ville (“¡París ultrajado! ¡París martirizado! Pero ¡París liberado!”), el general de Lille aseguró que la ciudad había sido “liberada por sí misma, por su pueblo, por los franceses”.

Para los españoles, la conclusión del homenaje tiene un sabor agridulce. Resulta revelador que este tipo de gestos, sencillos, emotivos, incluso didácticos, no sean posibles en nuestro país. Tal vez, por un miedo atávico que procede del blanqueo del pasado al que se sometió el franquismo durante la Transición.

Jean Daniel, fundador de Le Nouvel Observateur, en sus diarios Con el tiempo (Seix Barral), escribe: “Reivindico la debilidad por el pasado. Amo recordar. Para mí es una forma de reconstruir y verificar una identidad. El pasado es todo. Sin él, el presente está ausente y el futuro es abstracto. Vivir es fabricar pasado a cada instante”.

Recordar el pasado es una manera de acercarse a nuestra única verdad. Por eso no entiendo los recelos de este país, o de una parte del mismo, a la hora de acercarse a un pretérito sombrío del que podríamos aprender a no repetir errores.

En 2007 tuve el placer de escribir, junto a otros colegas, un libro sobre la batalla de Guadalajara, coincidiendo con el 70 aniversario de una de las escasas victorias republicanas en la Guerra Civil. Buscamos testimonios de supervivientes en multitud de aldeas y rincones, y los encontramos de todos los colores. No vi odio en sus ojos. No hallé un atisbo de rencor, ni siquiera en aquellos que habían padecido no sólo las miserias de la contienda sino de casi 40 años de oprobio. Resultaría cómico, si no fuera trágico, escuchar luego a tantos políticos convencidos de que exorcizar el pasado implica reabrir viejas heridas.

España superó la dictadura con un proyecto reformista que ha procurado cuatro décadas de paz, convivencia democrática y crecimiento económico. No es poca cosa en el Estado que ostenta el récord de guerras civiles en la vieja Europa.

En un librito brillante, La Transición Española y la democracia (Centzontle, Fondo de Cultura Económica, 2014), muy recomendable sobre todo para las nuevas generaciones que pretenden tomar el cielo por asalto, Joaquín Estefanía admite que la Transición se fabricó con ingredientes como el temor a una vuelta al franquismo y el miedo a los poderes fácticos tradicionales. Sin embargo, generó un sistema político democrático y un capitalismo comparables a los ya existentes en la Europa Occidental, con sus fortalezas y debilidades. El anhelo era alcanzar el sistema de libertades y el modelo económico y social, plasmado en la universalización del Estado del Bienestar, cuajado en el corazón de Europa. “Es cierto que la Transición fue un pacto entre desiguales -escribe Estefanía- pero no que su naturaleza  fuese la de cambiar todo para que todo fuese igual. Sólo desde el trazo grueso o la miopía ideológica  se puede defender tal versión de lo sucedido. Ello supone olvidar qué fue el franquismo y qué es hoy la democracia con todas sus imperfecciones”.

La reconciliación forjada durante este periodo fue el resultado de lo que Vázquez Montalbán denominó la “correlación de debilidades” entre las fuerzas del régimen y de la oposición. O sea, que ni proceso inmaculado ni siniestro total. Ni sacralización ni revisionismo lunático. El búnker se hizo el haraquiri y la amnistía facilitó el consenso, pero la izquierda desplegó una generosidad con escaso reconocimiento porque sus artífices siguen siendo pasto de Paracuellos.

El caso es que han pasado 37 años desde la izada de la Constitución y nuestro país es un Estado comunitario cuyo proceso modernizador -crisis económicas al margen- se ha visto como un ejemplo del milagro europeo en el ocaso del siglo XX.

La dimensión moral, claro, es otra historia. España no ha sido capaz de proyectar una mirada lúcida, fría y desacomplejada hacia los perseguidos durante la dictadura, lo suficiente como para discernir entre las barbaridades de una guerra y la podredumbre atroz de un presidio de cuatro décadas.
Quizá eso explica que la ley de memoria histórica en vigor se incumpla de manera flagrante; que aún haya más de 100.000 cadáveres en las cunetas sin desenterrar para que sus familiares puedan darles sepultura (¡son los derechos humanos, estúpido!); que España sea el segundo país del mundo, tras Camboya, con más desaparecidos; que el partido hegemónico del centro derecha ponga tantos reparos a condenar el franquismo; que la nulidad de los juicios sumarísimos de la dictadura siga siendo objeto de debate (la Fiscalía General del Estado, en contra del criterio de algunas víctimas y colectivos de izquierda, los declaró nulos de “pleno derecho” en 2010 en aplicación directa de la ley de memoria); que Falange continúe siendo un partido legal; que el Valle de los Caídos se mantenga como un santuario de peregrinación falangista; o que 25 fascistas se planten en el centro de Madrid a cantar el Cara el sol sin que pueda ser punible jurídicamente, mientras juzgamos una deshonra al régimen constitucional que 99.000 personas piten el himno nacional.

No hay futuro sin memoria, de la misma manera que no hay memoria sin inteligencia. Quizá las futuras generaciones de españoles, y de políticos, terminen de entenderlo.

http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/fueradelinea/2015/06/05/la-nueve-y-la-memoria.html

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