dissabte, 21 de març de 2015

El Dueso 2. ¿Sigo infringiendo derechos? No, sigo socializando imágenes de los nuestros, ¡qué hostias! La Memoria, al servicio de la Justicia.


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viernes, 20 de marzo de 2015


Una nueva entrega sobre El Dueso (Cantabria) de las tres nuevas imágenes ya adelantadas en la entrada titulada "El Dueso 1. ¿Quebrantando copyrights? No, socializando imágenes de republicanos secuestrados por franquistas contra su voluntad. La Memoria, al servicio de la Justicia. Día 77".

Ya comenté que del Dueso había publicado en TODOS LOS ROSTROS varios textos (adjuntaba enlaces) y bastantes fotografías a lo largo de los años, aunque esta vez no mencioné en la entrada primigenia que, de entre los 8.000 presos que habían transitado por aquel mortífero penal ubicado en privilegiada primera línea de playa y excelsa pie de ola en penoso calvario, se encontraban entre otros muchos el socialista Ramón Rubial y el dramaturgo Buero Vallejo, el cual cumplió parte de su suplicio de condena a muerte conmutada y siete años de prisión en aquel cántabro lugar de aniquilación y exterminio espiritual.

Hoy traigo entonces la segunda de las anunciadas instantáneas. En la misma puede verse a un grupo de presos durante un torneo interno de fútbol en 1941, competición deportiva reglada por la dirección penitenciaria en la que solían participar algunos de los presos con más recursos físicos y vitales, para escapar de la hecatombe emocional que la prisión inmerecida y el secuestro político les hacía padecer, aun a riesgo de ser criticados por los resistentes antifranquistas más ortodoxos. Estás viendo, pues, otra de esas imágenes supuestamente amparadas por copyrights del sitio centenario eldueso.esinmorales y a probablemente ilegales, que me enorgullezco en quebrantar.

¿Cómo se manda un abrazo a través de la nebulosa de los tiempos y de la intangible eternidad? No lo sé, pero que los nuestros se den por abrazados, consolados y fortalecidos por mi presencia y por la tuya allá donde estén, compañero y amig@ lector.

Que sepan que no les olvidamos.