dijous, 8 d’octubre de 2015

El olvido no es la alternativa


http://www.foroporlamemoria.info/2015/10/el-olvido-no-es-la-alternativa/



Antonio Rodrigo Torrijos. Sevilla Directo, 5 octubre 2015
_PrSevillaDirectoNo es posible la construcción de nuestra democracia sobre la derrota de la memoria

05/10/2015
Imaginemos, solo imaginemos, que en cualquier país de Europa que hubiese sufrido los estragos del fascismo (Alemania, Italia, Portugal, Francia, Bélgica, Holanda…) existiesen miles de asesinados sin ser exhumados ni reconocidos en las cunetas de sus carreteras, monumentos y recuerdos en el nomenclátor de sus ciudades a los jerarcas nazi-fascistas (Hitler, Mussolini, Oliveira de Salazar…), misas en su memoria, actos de exaltación de sus figuras y “hazañas”, discursos y debates situando al mismo nivel y responsabilidad a los verdugos y a sus víctimas, libros de texto dónde se manipule y justifique el papel de esos dictadores como” salvadores “ de los valores de occidente e impulsores, poco menos, que de nobles “cruzadas” y preservación de esencias raciales.
Imaginemos esto y al mismo tiempo que los que se opusieron y combatieron contra las dictaduras que lideraron tales personajes, que sufrieron tortura, cárcel, exilio e, incluso, pagaron con la vida su lucha por la libertad y la democracia estuviesen recluidos en el baúl de la historia y su memoria se le hubiese hurtado a las siguientes generaciones.
Pues bien, imaginado o no, lo cierto es que en esos países no existen tales circunstancias. Ni los dictadores fascistas son exaltados, ni reconocidos en calles y plazas, ni disfrutan de monumentos a su memoria, ni tienen fundaciones con su nombre, ni sus víctimas, las que se opusieron y las que no, padecen la execrable vergüenza del olvido, al contrario, son recordadas tanto por las sociedades civiles como por sus instituciones, como luchadores y héroes de la libertad a los que se les homenajea periódicamente y se les reconoce y agradece su sacrificio en nombre de la democracia. Es más, en varios de esos países, abrieron en canal su propia historia, pidieron perdón e, incluso, aún juzgan a algunos de los responsables de tales crímenes bajo el principio de la justicia imprescriptible para hechos considerados como genocidio contra la humanidad.
Todo lo contrario sucede en nuestro país, no son anecdóticos los actos de reconocimiento a la dictadura bajo espurias justificaciones así como a muchos de los jerarcas del régimen , gozando estos de estatuas, monumentos y otros hechos laudatorios así como se olvida el papel, la vida, el esfuerzo y el sacrificio de los que tan dignamente se opusieron a la barbarie franquista sin importarles los costos personales, sociales o laborales ni tampoco los años de cárcel, el exilio, la humillación ni, siquiera, como así sucedió en docenas de miles de casos, la entrega de la propia vida.
¿Significa esto que todos los ciudadanos de este país comparten esta “amnesia” histórica? Ni mucho menos, somos cientos de miles, quizás millones los españoles que reivindicamos memoria, justicia y reparación para los luchadores por la libertad (republicanos, comunistas, socialistas, anarquistas o demócratas) que combatieron contra el golpe militar y fascista que provocó la guerra civil y, posteriormente, continuaron ellos y sus hijos luchando por las libertades en la larga y ominosa noche del franquismo. Como docenas son las organizaciones y asociaciones memorialistas que casi sin medios pero con perseverancia y esfuerzo trabajan por recuperar la memoria, exhumar para dar paz a los miles de muertos que se encuentran enterrados en fosas comunes o cunetas de todo el país y dignificar y reconocer su sacrificio.
También hay que sumar a este activo las fuerzas de izquierdas y progresistas (no todas) así como algunas administraciones locales y autonómicas y bastantes historiadores que en no pocas ocasiones a contracorriente y agredidos por su “revanchismo”, ayudan en esta imprescindible recuperación de la memoria histórica. Sin embargo no sucede lo mismo con el gobierno central, ciertos poderes fácticos y sectores dominantes herederos, a veces, del régimen así como diversas instituciones las que continúan haciendo del olvido su seña de identidad, trufándola en no pocas ocasiones de la necesidad de “no abrir heridas” y mejor hacemos en “dejar a los muertos descansar allí dónde se encuentren”.
Sin embargo por responsabilidad, por justicia y si me apuran por humanidad urge la recuperación de nuestra historia tal como sucedió, la exhumación y dignificación de las víctimas de la barbarie, el reconocimiento de los que hicieron posible la libertad y la reparación de su altruista lucha. No es posible la construcción de nuestra democracia sobre la derrota de la memoria y, como digo en el título, el olvido no es alternativa.
@ARTorrijos
Ex portavoz municipal de IU en el Ayuntamiento de Sevilla.