dimarts, 1 de desembre de 2015

Residuos franquistas.


http://cadenaser.com/emisora/2015/12/01/radio_extremadura/1448988141_440260.html


LA CONTRAVENTANA

El periodista y escritor José María Pagador aborda los incumplimientos de la Ley de Memoria Histórica respecto al franquismo cuarenta años después y lo ejemplifica en Extremadura


Cuarenta años después de la muerte del dictador, todavía no han desaparecido de nuestra sociedad los últimos residuos franquistas.Una fundación franquista ha emitido lotería de Navidad haciendo apología del golpe de Estado del 36. Pero lo peor es que el Gobierno del PP, infringiendo la Ley de Memoria Histórica, sigue subvencionando a estos apologistas del fascismo. Y es tremendo constatar que en diversas ciudades de España todavía quedan símbolos franquistas en sus calles.
En Extremadura, el cronista oficial de Jerez de los Caballeros y miembro de la Real Academia de Extremadura, Feliciano Correa, ha denunciado públicamente que el cronista oficial de Badajoz, Alberto González, reparte estampas de Franco en las reuniones de la Asociación de Cronistas y presume de llevar la efigie del dictador en la cartera. El señor González es libre de tener la ideología que le plazca, pero en su actividad oficial como cronista de Badajoz la ley le impide hacer apología del franquismo. Su conducta es una prueba de lo que pretendía el Ayuntamiento del PP al designarle a dedo en 1996, por el exclusivo mérito de ser amigo del alcalde Celdrán, y una evidencia de que el Ayuntamiento incumple la Ley de Memoria Histórica manteniendo en su puesto a alguien así.
El señor González está incapacitado para ser cronista de Badajoz porque su trasnochada ideología le impide ver los horizontes de la nueva sociedad. Para evitar que desde un despacho oficial que pagamos todos el todavía cronista de Badajoz haga no la crónica de Badajoz, sino el dietario sesgado de su sectarismo, el alcalde Fragoso debe tomar cartas en el asunto. La Asociación de Cronistas de Extremadura ha reprobado públicamente, con mucha razón, al citado cronista. Él y otros pocos como él son algunos de los últimos residuos franquistas que todavía quedan en nuestra sociedad y que deberían ser corregidos de una vez.